El nombre de este blog es mi pequeño homenaje a las maletas, esas compañeras fieles e imprescindibles en todos nuestros viajes y que por suerte, con el tiempo fueron evolucionando hasta llegar a tener en la actualidad unas maravillosas ruedecitas que nos permiten poder tirar de ellas (en lugar de cargarlas) y hacer nuestros viajes mucho más placenteros aún. ¡Qué bien nos hubieran venido a muchas y a muchos hace unos cuántos años!

Amigos curiosos y viajeros

viernes, 29 de noviembre de 2013

NECESITO POCO Y LO POCO QUE NECESITO LO NECESITO POCO, UN EXCELENTE ARTICULO PUBLICADO POR ANGELES CASO


Este artículo fue publicado en el periódico La Vanguardia hace algún tiempo por la periodista Angeles Caso, pero no por ello deja de tener vigencia, fuerza y razón en todo lo que escribió. No sé si lo habréis leido ya, pero para quién no haya tenido la ocasión de hacerlo, aqui lo dejo y lo comparto. Dice así:

"Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.

Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.

También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase.

Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada o todo".

Personalmente sólo puedo decir una cosa......¡Chapeau por ella!

jueves, 21 de noviembre de 2013

PAUL McC ARTNEY Y LA HISTORIA DE LA CANCIÓN "LET IT BE"


La canción “Let it be” ("Déjalo estar") es sin lugar a dudas, una de las más populares y hermosas de los Beatles. Fue compuesta en 1969, en un momento en el que la banda estaba inmersa en la crisis que les conduciría a la disolución, de hecho, esta canción dió título al que sería el último album del cuarteto.

Los Beatles estaban peleados y la ruptura se presentaba como algo inevitable. En este contexto de problemas y sufrimiento, MacCartney ofrece a sus compañeros este himno como signo de esperanza en una futura reconciliación: 

"Pero aunque ellos tomen otros caminos,
aún verán que hay una oportunidad
Habrá una respuesta, que así sea"

En un momento de oscuridad (como dice la propia canción), Paul trae a la memoria la imagen de su madre y superpuesta a esta imagen, la de la Virgen María de su infancia católica.

Paul MacCartney dedicó esta canción a su madre, que se llamaba Mary y que se murió de una embolia cuando él tenía 14 años, aunque al escucharlo un cristiano no puede por menos también que pensar en María, la Madre de Jesús.


¿adivináis quién es Paul en las dos fotos anteriores?


El Liverpool en el que la banda se formó era una de las ciudades de Inglaterra con mayor presencia católica, debido al gran número de inmigrantes irlandeses que, huyendo del hambre, se instalaron en la ciudad portuaria desde mediados del siglo XIX.

El propio MacCartney era hijo de padres católicos irlandeses, estaba bautizado y fue educado como católico. George Harrison estaba también bautizado, su madre era irlandesa y una creyente convencida. 

El padre de John Lennon era también católico e irlandés, aunque abandonó a su familia poco después de nacer Lennon, que nunca fue bautizado.

El ambiente cristiano de su Liverpool natal se refleja en algunas canciones del cuarteto, como las de Eleanor Rigby o la de Lady Madonna.

El "Let It Be" ha sido versionado muchas veces, por artistas muy dispares. Seguramente sea una de las canciones más versionadas de la historia. La primera versión en ser publicada, incluso antes que la original de los Beatles, fue realizada por Aretha Franklin en enero de 1970.

Y fue también versionada, entre otros muchos, por Ray Charles en 1977, por John Denver en 1971, por Joan Baez, Leo Sayer, Danny Kirwan de Fleetwood Mac, por Roger Daltrey de The Who o incluso por Ray Charles en su tributo a John Lennon.

Pero la que parece que ha sido la versión más exitosa de todas fue la de Ferry Aid, lanzada como medio para recaudar fondos para los afectados por el desastre del naufragio del ferry "Herald of Free Enterprise" en Zeebrugge en marzo de 1987, en el que murieron 188 personas.

La verdad es que pone la piel de gallina oirla 
en las voces de todos estos grandes artistas

E incluso ha sido objeto de distintas parodias, como la realizada por el programa de televisión infantil “Barrio Sesamo”, que la cogió prestada para enseñar a los niños la letra B ("Letter B”).



Aunque ninguna podrá igualar nunca a la original, que podéis ver en este video, con la letra subtitulada al español. Personalmente y por muchas veces que la siga escuchando, a mí siempre se me seguirá poniendo la piel de gallina.


Y ahora y en los tiempos que nos está tocando vivir (tiempos de oscuridad, como diría la canción), no viene mal recrearse en algunos de sus versos:

"Y en mi hora de oscuridad,
Ella está en pie justo delante de mí
Hablando palabras de sabiduría, que así sea".




Fuentes:
www.dailymail.co.uk
es.wikipedia.org

martes, 12 de noviembre de 2013

EL DIA QUE ROSA PARKS SE CANSÓ DE CEDER SU ASIENTO


Hace poco vi la pelicula de “El mayordomo”, que me gustó mucho. Y muy especialmente me gustaron las interpretaciones de los dos protagonistas (Forest Whitaker y Ofra Winfrey) y también el tema de fondo y principal que se trata en ella. Y es que, al margen del repaso de las vidas de varios de los presidentes americanos a su paso por la Casa Blanca, es de la lucha de los afroamericanos por sus derechos civiles, de lo que se trata a lo largo de toda la película, a través del personaje del hijo mayor del protagonista.

Pues bien, esta entrada de hoy es sobre la vida de una mujer que desempeñó un importante papel en aquella lucha y que, de hecho, fue la mujer que encendió, con un gesto suyo, la mecha del comienzo de aquella lucha por el fin de la segregación racial.

En 1955 Rosa Parks tenía 42 años. Era una afroamericana, hija de un carpintero y una maestra de escuela. Trabajaba de costurera, pero al mismo tiempo, colaboraba como secretaria con el movimiento de derechos civiles en la NAACP (National Association for the Advancement of Colored People) en Alabama, al que se había unido cinco años antes.


En aquellos años los negros sufrían en EEUU la humillación -especialmente en el sur- de no poder compartir con los blancos los mismos lugares públicos: escuelas, restaurantes, salas de espera... la segregación llegaba al punto de que en los baños se mostraban letreros de "sólo blancos" o, directamente, "negros no".






Ahora nos resulta casi increible imaginarnos estas situaciones,
pero desgraciadamente así sucedieron
"Se necesita ayuda. Sólo blancos"
Las leyes Jim Crow, heredadas de la esclavitud del siglo XIX, fueron diseñadas para que los afroamericanos se sintieran inferiores y así mantenerlos marginados de la sociedad. Pero gente como Rosa Parks tenía claro que las cosas podían y debían cambiar.

El 1 de diciembre de 1955 cogió un autobús público para volver a su casa. Por entonces, los vehículos estaban señalizados con una línea: los blancos adelante y los negros detrás. Así, la gente de color subía al autobús, pagaba al conductor, se bajaba y subía de nuevo por la puerta trasera. 


Parks se sentó en los asientos del medio, que podían usar los negros si ningún blanco lo requería. Cuando se llenó esa parte, el conductor le ordenó, junto a otros tres negros, que cedieran sus lugares a un joven blanco que acababan de subir. "Éste ni siquiera había pedido el asiento", dijo después Parks en una entrevista a la BBC. Los otros se levantaron, pero ella permaneció inmóvil.

El conductor intentó disuadirla. Debía ceder su asiento, es lo que marcaba la ley. "Voy a hacer que te arresten", le dijo entonces el obcecado conductor. "Puede hacerlo", respondió ella. Cuando la policía le preguntó que por qué no se levantaba, ella contestó con otra pregunta: "¿Por qué todos ustedes están empujándonos por todos lados?".

"Mientras más obedecíamos, peor nos trataban", dijo Parks en sus memorias. "Aquel día estaba fatigada y cansada. Harta de ceder". Por el incidente del autobús, Rosa Parks pasó la noche en el calabozo, acusada de perturbar el orden público y pagó una multa de catorce dólares. Sin embargo, el caso trascendió y acabó por dar voz a los movimientos por el fin de la segregación, que ya habían comenzado a hacerse notar.

En respuesta al encarcelamiento de Rosa, un joven y desconocido Martin Luther King, harto e indignado, organizó una oleada de protestas contra la segregación en los autobuses públicos de Montgomery que duró 382 días. Los treinta mil afroamericanos que participaron hicieron marchas de hasta nueve kilómetros, y cuando les preguntaban cómo se sentían, algunos respondían: "Mis pies están cansados, pero mi alma ¡liberada!".



Este hecho inició más protestas contra otras prácticas de segregación. Y Rosa Parks se convertiría así en un icono del movimiento de los derechos civiles.

El caso Parks llegó al Tribunal Supremo del país, que declaró que la segregación era una norma contraria a la constitución estadounidense, que declara iguales a todos los individuos de la nación. Un año después, el gobierno abolió cualquier tipo de discriminación en los lugares públicos.

Y Parks continuó luchando durante el resto de su vida por los derechos civiles de los afroamericanos.

En 1999 recibió la Medalla de Oro del Congreso de los EEUU, entre otros muchos honores y reconocimientos.

Rosa Parks falleció el 24 de octubre de 2005 a los 92 años en la casa de retiro en la que pasó sus últimos años y padeciendo una demencia progresiva.

El 30 de octubre de 2005 sus restos fueron honrados en la Rotonda del Capitolio, convirtiéndose en la primera mujer y la segunda persona afroamericana en recibir este honor.


En febrero de este año se cumplió el centenario del nacimiento de Rosa Parks y para conmemorarlo, se descubrió una estatua en homenaje a ella en el Capitolio. "Yo estoy aqui gracias a ella", fueron las palabras que pronunció el presidente Barack Obama ese dia. 



Fuentes:
www.revistaenie.clarin.es
www.publico.es
es.wikipedia.org


Nota:  Esta entrada participa en el Carrusel de Blogs nº 7 de Gaby

sábado, 2 de noviembre de 2013

VIAJE A IRLANDA: CALZADA DEL GIGANTE, BELFAST Y VUELTA A DUBLIN



El dia siguiente nuestra ruta transcurrió por los hermosos valles y colinas del Condado de Antrim, de camino hacia la Calzada del Gigante, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1986 y Reserva Natural. Esta es un área que contiene unas 40.000 columnas de basalto, de forma hexagonal y que provienen de una erupción volcánica ocurrida hace unos 60 millones de años.

Según cuenta la leyenda, esta calzada fue construida por el gigante irlandés Finn McCool para poder cruzar a Escocia y desafiar en duelo a su rival, el gigante escocés Benandonner.





Despues continuamos rumbo a Belfast, donde al llegar comimos en el Hotel Europa, que según nos contaron, ha sido el hotel más bombardeado de Europa (valga la redundancia) en la época más caliente de los conflictos entre católicos y protestantes. Despues de una estupenda comida alli, hicimos nuestra visita panorámica por la ciudad, bajo una fuerte lluvia. Fuimos a ver la Universidad de Queens, los Jardines Botánicos, la Catedral, el Ayuntamiento (que es el edificio más impresionante de Belfast) y el Museo del Titanic (ya que fue en los astilleros de Belfast donde se construyó el famoso barco), me quedé con las ganas de visitarlo, ya que la historia del Titanic me ha fascinado desde siempre, pero según nos dijo nuestra guia local, no quedaban entradas para ese dia.


Pero además y  lo más interesante de todo, fue recorrer los barrios obreros, donde aún viven algunos irlandeses segregados según su religión (católica o protestante), aunque no pudimos hacer nuestro recorrido completo porque en una de las calles habia un furgón de la policia que la cortaba y tuvimos que darnos la vuelta. A nuestra vuelta a Madrid nos enteramos de que al dia siguiente de pasar nosotras por alli (juro que nosotras no tuvimos nada que ver) habian empezado a producirse algunos enfrentamientos entre ambos bandos, tras un desfile de una banda de música afín al Sinn Feinn, lo cuál demuestra que aunque aparentemente puedas ver que aquella zona está en calma, una pequeña mecha puede hacer estallar esa aparente calma en cualquier momento. De hecho, en Belfast no hay aún autobuses públicos que te suban a esos barrios, sólo puedes pasar en autocares o bien cogiendo un taxi.  Y todos los pubs en esos barrios están cerrados porque dentro de ellos mataron a mucha gente.



Más tarde llegamos al hotel, donde descargamos nuestro equipaje y nos refrescamos rápidamente (en los viajes organizados y como dije en la entrada anterior, todo hay que hacerlo rápido, aprovechando hasta el mínimo minuto libre del que dispongas), nos equipamos bien para la lluvia y nos lanzamos a recorrer el centro de Belfast. Vimos el Crown Bar (el pub más famoso de alli), el Reloj Albert Memorial (primo hermano del Big Ben londinense) y la animada zona comercial de la plaza de la Reina. Y aunque el tiempo no acompañaba y una ciudad no luce igual con sol que con lluvia, pudimos hacernos una idea de cómo es Belfast: una ciudad moderna, abierta y cosmopolita.  Por la noche fuimos a tomar una cerveza con parte del grupo y alli entablé conversación con una pareja muy entusiasta con todo lo español y sumamente amables y hospitalarios, que me invitaron a tomar algo y yo pensé lógicamente en una cerveza local, pero al final se ve que alguno de ellos pensó en algo más original y me pidió un buenísimo vino blanco, que yo pensé que sería irlandés, pero después comprobé en la etiqueta que el vino que me había bebido era de un poco más lejos, nada menos que de Australia.

Esta anécdota me corroboró que los irlandeses son gente sumamente abierta y hospitalaria. Esto es algo que ya había podido comprobar hace unos cuantos años, cuando pasé un verano alli trabajando de au pair y estudiando inglés. Recuerdo que cuando salía con las amigas españolas que hice alli a alguna discoteca, ellas siempre conocían a italianos o marroquies o pakistanies, pero en mi caso, yo siempre conocía a irlandeses e incluso llegué a salir con uno, que intentó convencerme de que nos casáramos y me quedara allí, se ve que ya entonces estaba predestinada a todo lo que tuviera que ver con Irlanda..... jejeje.







Nuestro septimo dia por tierras irlandesas comenzó dejando atrás Irlanda del Norte para cerrar el circulo de nuestro recorrido y volver a Dublin, donde pasaríamos nuestro último dia y medio de nuestro viaje.

Lo primero que hicimos fue ir a visitar la Fábrica Museo de la Guinnes (una visita obligada para todos los turistas allí), donde en realidad lo más interesante fue ver el edificio y después tomarnos la cerveza a la que te invitan al adquirir la entrada, en el bar del último piso, donde además de disfrutar de la espumosa cerveza, tienes unas vistas espectaculares desde sus miradores. Aquello era una gran torre de Babel y especialmente ese dia estaba bastante lleno de americanos, ya que ese fin de semana había tenido lugar un partido de futbol con un equipo de Chicago. Por lo demás la visita fue bastante interactiva, con muchos videos y peliculas que explican todo el proceso de fabricación de la cerveza y personalmente, a mí me pareció sobre todo, un gran centro comercial y de ocio, con su gran tienda de recuerdos de la Guinnes y con varios bares y restaurantes, repartidos por todo el edificio.



Despues nos fuimos hacia las comerciales calles O’Connell y Grafton, donde mis amigas y yo  pusimos un punto de encuentro (por si alguna se perdía) en la famosa estatua de Molly Mallone, el personaje de leyenda más famoso de Dublin, cuya historia se cuenta en la canción que lleva su mismo nombre y que es como el himno oficial de la ciudad. Según dicen las malas lenguas, esta Molly Mallone era una exhuberante joven que vendía mejillones por el dia y por la noche trabajaba haciendo otros menesteres más alegres.


Yo tenía mucho interés en conocer el Museo de los Escritores, dado que Irlanda, aún siendo un pais tan pequeño, lo cierto es que ha dado 4 Premios Nobel: Bernard Shaw, Samuel Becket, Seamus Heaney, y William Butler Yeats y otros muchos premios como el Pulitzer de Frank McCourt (el autor de Las cenizas de Angela), amén de otros muchos grandes escritores como: Oscar Wilde, James Joyce, Samuel Becket o Jonathan Swift (el autor de Los viajes de Gulliver). Pero lo cierto es que después de pagar 7,5 € por la entrada, no salí demasiado entusiasmada, quizás porque esperaba encontrar más objetos personales de todos esos escritores famosos (especialmente de Oscar Wilde) y no vi demasiadas cosas que atrajeran mi atención, incluso la cafeteria del Museo, a la que nombraban en mis guias como interesante para visitar, la habian clausurado justo la semana anterior (deduje que empujados por la crisis que sacude también aquel pais).


Y el último dia aprovechamos al máximo nuestras últimas horas alli. Más imposible. Visitamos el Trinity College, el cuál no habíamos podido ver el dia anterior debido a las largas colas que había. En esta Universidad han estudiado todos los grandes escritores irlandeses y es una visita imprescindible en Dublin, muy especialmente para ver la Biblioteca (realmente impresionante) y el Libro de Kells, que es uno de los manuscritos más antiguos que se conservan, es del año 800 y está formado por los 4 libros del Antiguo Testamento.

en Irlanda te encuentras la música por todas partes
y en los pubs la tienes a cualquier hora del dia
y del estilo que quieras
Despues volvimos a darnos un tiempo libre para que cada cuál hiciera lo que más le apeteciera y Carolina y yo nos fuimos hacia el Barrio Vikingo, en la zona noroeste de la ciudad. Vimos la impresionante iglesia de la Santisima Trinidad (la Christ Church) y la encantadora y pequeña iglesia medieval de San Eunano, allí me perdí de mi amiga y como el hambre apretaba entré en una pizzeria que tenía un cartel muy tentador, que decía más o menos, que los lunes eran los dias locos y que las porciones de pizza estaban a 1 euro ¿quién se podia resistir a esas horas? Y realmente estaba crujiente y deliciosa, lo que demuestra que en cualquier lugar puedes comer caro o barato, según donde te metas y según tengas los ojos más o menos abiertos ¡y hambrientos!.





¿no os parece que este buen hombre se daba un aire a Winston Churchill?

Tras recorrer un rato más la zona de Duvlinia, tirando algunas fotos más por allí, bajé por la animada y comercial Cork Street, donde vi cantidad de academias de inglés (francamente, creo que con tantos españoles allí, Dublin no es el sitio ideal para alguien que quiera aprender inglés) y un restaurante español con las consabidas tapas (se llamaba “Salamanca”, habrá que apuntarlo para próximas visitas), pasé por la puerta de entrada al Castillo de Dublin (lástima no tener más tiempo para visitarlo) y finalmente llegué al punto de encuentro con mis amigas, la estatua de Daniel O’Connell, al principio de O’Connell Street.






Una vez reunidas todas alli nos fuimos a un pub a tomarnos un café donde nos atendió un camarero de lo más simpático (repito: ¿¿hay irlandeses antipáticos??) y que, por supuesto, conocía España bastante bien (como la mayoría de los irlandeses que conocimos allí). Y tras despedirnos de un Dublin muy cálido y soleado, nos fuimos a coger el luas que nos llevaría a nuestro hotel y donde nos reuniríamos con el resto del grupo para ir al aeropuerto y volver con pena a Madrid.

No sé si Maurice Maeterlinck tenía razón cuando decía que “lo mejor de los viajes era lo de antes y lo de después”, pero de lo que si estoy segura es de que el “durante” es igualmente maravilloso, aunque a veces con las prisas de querer ver lo más posible, no te dé tiempo a saborearlo todo con la tranquilidad que desearías.

Slán leat colhiabbgh Eire! 
¡Adios querida Irlanda!


¡espero volver algún dia!

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