¿Quién diria que este parque fue en su origen un vertedero? Pues antes de que los madrileños pudiéramos tener la suerte de disfrutar de este pequeño pulmón verde, lo fue.
El Parque del Oeste es uno de los espacios verdes más importantes de Madrid y en mi opinión, es uno de los parques más bonitos que tiene esta ciudad. Nació por iniciativa del alcalde de Madrid, Alberto Aguilera, quién en el año 1906 pidió al paisajista Cecilio Rodríguez el trazado de un lugar para el paseo y descanso de los madrileños.
El parque tiene carácter monumental y paisajista, con un trazado general de jardín inglés, con fuertes desniveles y caminos curvilíneos de inspiración naturalista y el desarrollo de extensas praderas verdes que, salpicadas de diferentes especies de árboles y arbustos, pretende, de alguna forma, ser el reflejo de la propia naturaleza. Su superficie de 98,6 hectáreas está poblada por una gran variedad de coníferas, cedros del Líbano, chopos, tilos, hayas y ginkgos bilobas y precisamente para ver los ginkgos en otoño estuve hace unos dias haciendo fotos alli con mi amiga Raquel, que me habia hablado de la belleza de estos árboles en esta época del año. Este árbol es único en el mundo y procede de China, su nombre original en chino significa “albaricoque plateado”. Sus hojas tienen una curiosa forma de abanico, con una abertura en la mitad. Parece ser que tiene propiedades medicinales y como curiosidad os diré que después de la bomba atómica de Hiroshima, fue uno de los pocos árboles que quedó en pie en las cercanías del epicentro, por lo que se lo conoce como portador de esperanza. Y después de verlo, puedo dar fe de que Raquel tenía toda la razón y el ginkgo es un árbol realmente espectacular.
Este parque, situado en la cornisa oeste de la ciudad, entre el barrio de Argüelles y la linea férrea que parte de la estación de Príncipe Pío, es el primer parque público creado como tal en la Villa de Madrid. El autor del proyecto de este parque fue el Director de Jardines y Plantíos del Ayuntamiento, el ingeniero agrónomo Celedonio Rodrigáñez Vallejo, quien dirigió las obras hasta su jubilación en 1910, sucediéndole después el Jardinero Mayor del Ayuntamiento, Cecilio Rodríguez, ayudante de aquél. En 1985 se le otorgó el carácter de Parque Histórico.
El espacio cuenta con lugares tan singulares como la Rosaleda, la Escuela Nacional de Cerámica, el exótico Templo de Debod y el Teleférico, que te traslada al gran pulmón verde de Madrid, por excelencia, la Casa de Campo. En un principio sólo tenia el eje principal del parque y un paseo de coches (el actual paseo de Camoens), pero después su trazado continuaría por el paseo del pintor rosales hasta el Cuartel de la Montaña, actual Templo de Debod (siglo 4º AC).
Para los más curiosos, contaré brevemente su historia, ya que creo que es muy interesante: este templo egipcio fue trasladado a España, después de ser salvado de desaparecer bajos las aguas de la Presa de Assuán, que por aquel entonces se estaba construyendo, en 1959. Esto hizo que se creara un enorme lago artificial de más de 500 kilómetros de longitud (el actual Lago Naser) que haría que los monumentos de la zona quedaran bajo el agua. Por esta razón, la UNESCO hizo un llamamiento internacional a sus países miembros para evitar que dichas joyas arqueológicas se perdieran para siempre. España participó activamente en esta campaña de salvamento mediante una misión arqueológica dirigida por el profesor Martín Almagro Bash, y en agradecimiento, el 28 de octubre de 1968 el gobierno egipcio donó el llamado templo de Debod al Gobierno español. En 1970, el templo, desmontado y embalado en cajas, partió del puerto de Alejandría rumbo a Valencia, donde llegó el 18 de abril de ese mismo año. El Gobierno español dispuso que el templo fuera reconstruido en Madrid, eligiendo para ello el solar del antiguo Cuartel de la Montaña, construido en 1860 y que había quedado totalmente destruido durante la Guerra Civil. Característico templo de la Baja Nubia, fue construido en el siglo II antes de Cristo por Adijalamani, rey de Meroe (Sudán), en honor de los dioses Amón e Isis.
Y volviendo de nuevo al Parque, durante la Guerra Civil Española fue uno de los lugares donde luchaban nacionales y republicanos, alli se abrieron trincheras y se construyeron búnkers que todavía hoy se pueden ver en su extremo norte, las bombas, la metralla y los incendios arrasaron la plantación, alteraron la topografía y destruyeron varios monumentos y edificaciones. Una vez acabada la guerra fue cuando Cecilio Rodríguez se encargó de su reconstrucción, que duró hasta finales de los años cuarenta.
Y otro triste episodio relacionado con este parque es que fue la tumba de los fusilados en Madrid el 3 de mayo de 1808, en la guerra de la Independencia contra los franceses.
Actualmente, sin embargo, la única sensación que te embarga cuando paseas por él es de paz y serenidad, es un auténtico oasis en medio del asfalto. Y para quién no lo conozca y no lo haya visitado nunca, esta es una época estupenda para hacerlo y para que podáis comprobarlo, dejo algunas fotos de las que hice el otro dia.
¡FELIZ Y OTOÑAL FINDE!








































