El nombre de este blog es mi pequeño homenaje a las maletas, esas compañeras fieles e imprescindibles en todos nuestros viajes y que por suerte, con el tiempo fueron evolucionando hasta llegar a tener en la actualidad unas maravillosas ruedecitas que nos permiten poder tirar de ellas (en lugar de cargarlas) y hacer nuestros viajes mucho más placenteros aún. ¡Qué bien nos hubieran venido a muchas y a muchos hace unos cuántos años!

Amigos curiosos y viajeros

domingo, 10 de marzo de 2013

PETER PAN, WENDY, CAMPANILLA.... Y TÚ ¿QUÉ SÍNDROME PADECES?



Mucho hemos oido hablar del famoso síndrome de Peter Pan, (especialmente las mujeres ¿verdad?) asociado a los hombres con miedo al compromiso, porque no quieren “crecer”. Pero la verdad es que el libro de "Las aventuras de Peter Pan" escrito por J.M. Barrie ha dado lugar a la aparición en psicologia de 3 síndromes que podemos encontrarnos en la sociedad, y con los nombres tomados de sus tres personajes protagonistas, a saber: el síndrome de Peter Pan, ya mencionado, el de Wendy y el de Campanilla, vamos, que aqui no se libra nadie jejeje. Y ahora los vamos a ver un poco más despacio. 

SÍNDROME DE PETER PAN


Este síndrome fue definido en el año 1983  por el psicólogo Dan Kiley, cuando vió que algunos de sus pacientes se negaban a aceptar las responsabilidades propias de la edad adulta. Parece ser que es más frecuente en los varones (aunque también se da en algunas mujeres) y habitualmente se asocia a problemas para proporcionar seguridad a otra persona, ya que ellos mismos son los que necesitan sentirse protegidos por otros.

Les gusta sentirse eternamente jóvenes, son simpáticos y seductores, siempre dispuestos a animar las fiestas, pero les cuesta asumir compromisos, por más que prometan.

Se niegan a envejecer, su comportamiento sigue siendo como el de un adolescente. Son inmaduros, rebeldes, narcisistas, dependientes y manipuladores. Pueden cambiar de pareja con cierta frecuencia o ser infieles crónicos.

Este síndrome no tiene una edad concreta puesto que existen personas de diferentes rangos de edad que lo pueden poseer. Algunos psicólogos lo han definido como el síndrome que no permite a una persona pasar de ser hijo/a a ser padre o madre, fruto de una sobreprotección en su infancia.

Normalmente suelen traer consigo alteraciones emocionales y conductuales, por ejemplo, son frecuentes los niveles elevados de ansiedad y de tristeza, pudiendo adoptar la forma de depresión cuando no son tratados. También suele sentirse poco realizado en su vida, ya que al no asumir responsabilidades tampoco puede disfrutar de los retos, lo cuál repercute en sus niveles de autoestima.

Son personas que a pesar de mostrar una aparente seguridad en si mismos, necesitan grandes dosis de afecto y una mujer a su lado que se lo pueda ofrecer, aunque paradójicamente y a pesar de esta dependencia, cuando la relación se torna en algo más serio y empiezan a requerir dosis más altas de compromiso y responsabilidad, se asusta y se acaba produciendo la ruptura de la pareja. Y esto suele llevar, como decía más arriba, a que cambien continuamente de pareja, buscando incluso chicas más jóvenes, que impliquen menos planes de futuro y que a su vez puedan contagiarse de su inmadurez.

Otra característica es la inseguridad de estas personas, aparte de su inmadurez afectiva y el estar constantemente recordando otros momentos, sobre todo la infancia. También el no aceptar el paso del tiempo y por tanto, el paso a la vida adulta.

SÍNDROME DE WENDY


El síndrome de Wendy, también denominado "síndrome de la mujer-madre", es por el contrario,  aquel en que la mujer adopta y asume todas las responsabilidades, incluso las que deberían ser asumidas por otros. Está basado en la necesidad absoluta de satisfacer al otro, especialmente, a parejas poco apropiadas, con los que suelen comportarse como madres. Este síndrome se da más en las mujeres.

Las causas del síndrome de Wendy se origina en el pasado familiar, donde se destaca la educación recibida. La niña se siente excluida y sus  experiencias vividas están basadas en la soledad y el abandono. Tiene una gran necesidad de aceptación y aprobación, con un gran miedo a no sentirse querida, de ahí su deseo de complacer exageradamente a los demás.

Suele ser el caso de aquellas mujeres que se creen imprescindibles y que piensan que el amor hay que vivirlo con sacrificio y resignación.

Este síndrome se da en personas que no tienen claro un rumbo fijo de su vida y por ello, siempre tienen consigo mismo el instinto maternal que tanto caracteriza a este personaje.

Se trata de mujeres que son muy protectoras, que intentan constantemente hacer felices a los demás, evitando a toda costa que alguien se enfade y con una gran necesidad de cuidar al prójimo y que  siempre están disponibles para cuando se les necesite. Estas personas tienen una marcada carencia afectiva procedente de su infancia y por ello, tratan de dar todo el cariño que no han tenido a otras personas.  Con el paso de los años, esta mujer se va convirtiendo en una especie de esclava familiar. Esto puede producir una situación en la cual la mujer se sienta “quemada”, puesto que se exige demasiado.

Sirve al hombre para que él brille y tenga éxito, y si no es así, es ella la que sale como un bombero a apagarle los incendios a su marido, ya sea porque dejó los cheques en rojo, porque no pagó el colegio de los niños, porque estén a punto de cortar la luz, etc.

Respecto a los hijos, este síndrome suele aparecer en aquel padre de familia que, por ejemplo, le hace las tareas al hijo y que le ayuda en todos sus proyectos, haciéndole siempre la vida más fácil o en el ama de casa que asume todas las responsabilidades del hogar para que el marido y los hijos no tengan que hacer nada y en la pareja es la que asume todas las decisiones y deberes. Suele ser el tipo de mujer que cuando habla de su familia, suele referirse a la hora de hablar del número de hijos que tiene, incluyendo al marido en esa cifra.

Lo curioso de esto es que una mujer con este síndrome puede dar lugar a que su hijo posea el de Peter Pan. Es como la pescadilla que se muerde la cola…… 

SÍNDROME DE CAMPANILLA


Y por último, el síndrome de Campanilla se trata de una mujer perfeccionista, competente, cuyo objetivo es poder tener un puesto de responsabilidad en la sociedad.  Se trata de una persona independiente, con proyectos personales y un buen nivel de autoestima, es cautivadora, luchadora y algunas veces también puede llegar a ser insoportable y celosa. Para estas campanillas modernas y de fuerte carácter, los hombres raramente están a su altura. Se trata de mujeres que pueden tener varios pretendientes a su alrededor, a los cuáles parece decirles que sí, pero la realidad es que tienen pánico al compromiso. 

En una relación no se frustran ni se amargan si las cosas no van como ellas desearían, porque no están dispuestas a pagar el precio que paga Wendy por retener un hombre a su lado, ni de estar de aqui para allá atendiendo las demandas de los hijos y los nietos.

Aunque según afirman diversos psicólogos, las mujeres Campanilla en el fondo son mujeres que no se sienten queridas ni apreciadas por su entorno, no comprenden la vida tal y como es y siempre viven en un permanente  estado de cólera.

Son mujeres que no se han sentido queridas por sus padres y que en cierto modo pagan este vacío afectivo con los hombres. La realidad es que, en numerosos hogares no se educa del mismo modo al género femenino que al género masculino y por ello, estas Campanillas se sienten un poco defraudadas por la educación que pudieron recibir.  Además también culpabiliza a su madre, con quién es posible que pueda tener una relación de rivalidad para poder revalorizarse ante los ojos del padre.

Detrás de la máscara de una mujer Campanilla, una mujer aparentemente triunfadora en el terreno laboral y exitosa en el terreno social, se esconde una mujer con un profundo miedo a amar. Se trata de mujeres que se han colocado (o les han colocado) en algunas ocasiones, en un gran pedestal donde se pueden creer superiores aunque, es solamente una fachada puesto que, en su interior saben que no es así.

Estos tres síndromes nos muestran, como hemos visto, tres estereotipos muy curiosos de personas que nos podemos encontrar diariamente. Y aunque todos podemos tener un poco de cada uno de ellos, yo tengo bastante claro a cuál me asemejo más. ¿Y tú?

  
Y para terminar, he añadido este último párrafo para quién tenga especial curiosidad por saber como acabó realmente el cuento de Peter Pan, lo encontré en un blog que tiene unos añitos, pero me ha parecido muy apropiado para añadirlo aqui, pinchando en este enlace: Los cuentos que yo cuento acaban tan mal, vosotros diréis........


Nota: Esta entrada de hoy se la dedico con todo mi cariño a mi amiga Charo, la Madrileña, que fue la que me la inspiró, tras una interesante conversación entre ambas, hablando sobre mujeres y hombres, uno de nuestros temas favoritos (¿verdad? jejeje.......).


Fuentes:
www.portalcantabria.es
blogs.montevideo.com.uy
bienestar.doctissimo.es
www.lanacion.com
yoyopress.com

17 comentarios:

  1. Ya lo conté en mi blog cuando glosé mi cumplesiglo, ¡ni uno más! pero nada, el calendario es inexorable y día tras día adelgaza y se deshoja, este año por ejemplo hice trampas en el feisbus y en el mesenger, quité todo rastro del día de mi onomástica por el placer de que nadie me felicitara, no sirvió de nada, algunos lo sabían.
    Un beso

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    1. jajaja...... está claro que no podemos luchar contra el paso del tiempo, y si no llegas, es aún peor, así que a aguantarse nos toca, mal que nos pese jejeje. Un beso Peter Antonio, digo perdón, Jose Antonio,

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  2. Pues yo no sabría por cuál definirme, porque tengo mucho de todos, quizá en menor medida el de Peter Pan, pero soy muy Campanilla y demasiado Wendy.

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    1. Es que es dificil Rita, pero bueno, siempre hay alguno hacia el que más te tirás o con el que te identificas un poco más ¿no? Un abrazo Wendy Campanilla,

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  3. Muy interesante todos los síndromes... ¡y no encajo cien por cien en ninguno!, jaja. Quizá tenga de cada uno un poco...
    Pero de todos los personajes del cuento mi preferido es Peter, en el fondo soy un poco infantil.
    Saludos
    :)

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    1. Es que cien por cien, puro, puro... será complicado que lo sea nadie, pero bueno finalmente te decidiste jejeje. Un saludo y un abrazo fuerte Peter Ana,

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  4. ¡Me encantó! Yo había oído hablar del síndrome de Peter Pan, pero no del resto. Creo que podría ser un poco de Campanilla y un poco Wendy.

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    1. Es que el de Peter Pan lo hemos oido mucho, pero de los otros yo tampoco tenía noticia y me resultó curioso para compartir por aqui. Así que un beso Campanilla Wendy jejeje,

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  5. Yo tengo el sindrome del currante "despellejao" o sea, el Peter Pan sin ser jovén para seimpre jamás y currando toda la vida hasta el día del funeral...y cada vez a peor... cuando escucho que más de 35 años cotizados es lo mismo que caca de perro pinchada en un palo por el negro futuro que nos presentan me entran unas ganas de... bueno mejor voy a tomarme la pastilla de ajo y agua!! je,je,je
    Un beso

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    1. Jo Apu, tu síndrome es el peor de todos.....Peter Pan y encima currante jejeje, pero bueno, animate, que estamos en el Pais de Nunca Jamás..... nunca jamás volveré a votar a este, ni nunca más volveré a votar al otro jejeje. Un beso y feliz finde-puente!

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  6. ¡Hola Nieves! Pues yo, en un principio, encajaba bastante con el síndrome de Wendy pero, gracias a un amigo mío que también es psicólogo me salvé de una "muerte anunciada".
    Antes, yo iba de "madre" y así por poco fastidio mi vida , ya que sólo atraía hacia mí personas dependientes y con problemas, incluído un novio que tuve durante 5 años y medio.
    Aprendí a ver qué era lo que yo proyectaba y a quién interesaba. Al final, escogí un "igual" para compartir mi vida. Mejor cooperación a que alguien se apoye en ti y acabes tú también derrumbada.
    ¡Un beso Nieves y hasta pronto!

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    1. Anabel, pues tuviste mucha suerte con ese amigo tuyo que te abrió los ojos y supiste cambiar a tiempo. ¡Felicidades y un besazo y disfruta de este largo fin de semana!

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  7. Nieves!! Un gusto pasear por tus letras!! Me encanta la temática de esta entrada. Conocernos mejor, hace que pongamos en acción a nuestras herramientas naturales o busquemos las que nos faltan, para poder cambiar el origen de nuestro sufrimiento, etc.
    Excelente! Beso!

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    1. Muchas gracias Vanessa, es un gusto tenerte por aqui. Me alegro de que hayas disfrutado con la entrada, de vez en cuando nos conviene parar y reflexionar un poco ¿verdad? Un beso y un abrazo muy fuerte ¡y disfruta de tu fin de semana!

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  8. LA MADRILEÑA18/3/13 11:45

    Ante todo darte las gracias, por habérmelo dedicado a mí querida amiga.
    Yo me identifico con ambas con Wendy y Campanilla, pero con el tiempo vas aprendiendo que hay que dejar responsabilidades e independencia a los hijos, para que sigan sus vidas sanas mentalmente sin ningún tipo de conductas raras. Que sean personas bastantes equilibradas en la sociedad, así cuando emprenden algo no tienen miedo al fracaso, todo lo contrario aprenden de sus fracasos, para que luego les llegue el éxito.

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    1. Ha sido un placer dedicarte esta entrada amiga. La verdad es que perfiles puros no los tenemos ninguno, pero bueno, siempre se inclina la balanza un poquito más por algún lado. Y tienes toda la razón de que a los hijos hay que dejarles crecer y evolucionar, aunque a veces se equivoquen, sin sobreprotegerles y dárselo todo hecho y demasiado fácil. Un beso,

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  9. Hola... pues yo me identifico con Peter pan antes lo veía gracioso pero ahora q casi cumplo los 41 es algo complicado, pues cuando llegan los días de ansiedad y depresión madre mía. ... dicen que nunca es tarde pero creo q siempre ser e un niño en el cuerpo de un adulto, de normal soy felíz cuando estoy en "nunca jamas" lo malo es cuando vuelvo al mundo real :(

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