Las esculturas de este gran artista, nacido en Serbia en 1946,
parecen personas reales y cotidianas. Esto es debido a que Sijan presta
atención al más mínimo detalle, por lo que se puede apreciar cualquier imperfección
que aparece en el rostro o el cuerpo, como pueden ser lunares, verrugas, venas
que sobresalen, y hasta minúsculas arrugas. Sus figuras son tremendamente
realistas y sensuales.
Sijan obtuvo un postgrado en Ciencia del Arte en 1968 por la
Universidad de Wisconsin, empezando poco después a esculpir figuras humanas,
inspirándose en el trabajo del David de
Miguel Angel, ya que según Sijan, la figura humana es el tema artístico
más antiguo y el primero conocido por el hombre. Su objetivo es crear esculturas
que estuvieran a punto de realizar alguna acción, transmitiendo al mismo tiempo
un mundo espiritual.
Su método era trabajar a partir de modelos vivos, realizando
después sus moldes en escayola y esculpiendo el interior con herramientas
especiales y después, sacar un molde de la figura en una resina de poliéster.
Para reproducir luego los detalles como imperfecciones de la piel, marcas del
sol, granitos, marcas de nacimiento, pecas, arrugas, etc. puede pasarse hasta 6
meses trabajando cada pieza para reproducirla con la mayor exactitud posible.
Su obra se caracteriza por captar el exterior y el interior
de las personas. De esta manera, en cada una de sus obras se aprecian
diferentes estados de ánimo como la sorpresa, el cansancio, la preocupación o el
deseo. Así pues, el autor realiza una copia de la fisonomía externa y del
momento de la vida por la que cada uno de sus modelos está atravesando. A
diferencia de otros colegas suyos, como por ejemplo Duane Hanson, que presentan
a sus esculturas de un modo estático, él intenta capturarlas como si estuvieran
en movimiento, es decir, busca congelar momentos en la vida de sus modelos.
En sus esculturas pasa revista a los nuevos estereotipos que
dan vida al sueño americano del siglo XXI. De esta forma aparecen el hombre
entrado en carnes con su correspondiente tatuaje, una bañista a punto de
perderse entre la multitud de una playa, una joven saboreando una cereza, o un
guardia de seguridad. En definitiva, seres normales y corrientes que distan
mucho de la figura de las superestrellas.
Ciertamente las esculturas desde la época de Miguel Angel
han evolucionado mucho y si estas esculturas se colocaran en una calle por la
que pasáramos nosotros cualquier dia, sería difícil adivinar que no son
personas de carne y hueso ¿o no? Porque son "casi", "casi" reales...........


















