Este
escultor australiano nacido en 1958, llegó al mundo del arte casi de
casualidad, empezó su carrera en el
mundo de los efectos especiales para el cine, donde desarrollaba unas creaciones
plásticas con un realismo sorprendente, participando en series como Los
Teleñecos o Barrio Sesamo y en películas como la de Cristal Oscuro.
Después
se mudó a Londres para establecer su propia compañía, creando utilería y “animatronics” para la
industria de la publicidad. A pesar de ser altamente detallados sus trabajos,
eran diseñados para ser fotografiados desde un ángulo muy específico, ocultando
así el desorden de la obra vista desde otro ángulo. Mueck con más y más
frecuencia deseaba producir esculturas que se vieran perfectas desde cualquier
ángulo.
Poco
a poco empezó a producir pequeñas figuras para algunas galerias y le empezaron
a solicitar trabajos, lo que le llevó a crear su escalofriante e hiperrealista
obra "Dead dad", hecha de silicona y otros materiales, del cuerpo muerto de su
padre, reducido aproximadamente a dos tercios del tamaño natural. Es la única
obra de Mueck en la que usa su propio pelo para el producto final.
Las
esculturas de Mueck reproducen fielmente los detalles del cuerpo humano, pero
juega con la escala para crear imágenes que nos sacuden. Su obra de cinco
metros “Boy”, fue presentada en 1999 en el “Millenium Dome” y más tarde se exhibió en la “Biennale de Venecia”.
Sus
obras son a veces de formato pequeño pero otras veces tienen medidas
gigantescas. Mueck utiliza silicona y acrílico para crear sus piezas porque
estos materiales permiten una alta maleabilidad, sin embargo, es importante
destacar que en sus obras monumentales el dominio técnico sigue estando
presente al lograr igualmente, una gran expresión de sensibilidad. De hecho,
una de las cosas que más incita el trabajo de este creador es apreciar el
detalle, a escrutar las arrugas, pelos y ojos de las figuras. Y por todo ello, el
trabajo de Mueck lo convierte en uno de los grandes escultores actuales.
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Ron Mueck |
Inquietantes y muy sorprendentes ¿verdad?, no me quiero ni imaginar lo que debe de ser verlas en vivo y directo, debe de ser algo impresionante .........
¡Hola Nieves! No conocía a este artista ni sus obras y la verdad es que me ha sorprendido bastante. Tampoco me imagino cómo me sentiría ante semejantes gigantescas figuras en vivo y en directo. Me ha encantado tu entrada. Espero que todo vaya bien.
ResponderEliminarTe mando un beso.