El nombre de este blog es mi pequeño homenaje a las maletas, esas compañeras fieles e imprescindibles en todos nuestros viajes y que por suerte, con el tiempo fueron evolucionando hasta llegar a tener en la actualidad unas maravillosas ruedecitas que nos permiten poder tirar de ellas (en lugar de cargarlas) y hacer nuestros viajes mucho más placenteros aún. ¡Qué bien nos hubieran venido a muchas y a muchos hace unos cuántos años!

Amigos curiosos y viajeros

viernes, 10 de diciembre de 2010

HUMOR CON ENCANTO RURAL PARA EMPEZAR EL FIN DE SEMANA


Para empezar este fin de semana con humor y con más tranquilidad que el pasado puente (sin más huelgas salvajes de controladores y con unas perspectivas climatológicas bastante mejores), aquí os dejo este texto sobre el encanto del turismo rural, que me mandaron hace tiempo (seguramente sería de algún monólogo de El Club de la Comedia) y con el que me reí bastante entonces y con el que me sigo riendo cada vez que lo vuelvo a releer............

EL TIMO DEL TURISMO RURAL


"Esto del turismo rural se trata de un deporte nacional que antes se llamaba “ir al pueblo”.

La diferencia es que si vas a tu pueblo es gratis y si haces turismo rural vas a un pueblo que no es tuyo y pagando una pasta.

Para hacer turismo rural no vale cualquier pueblo. Tiene que ser un pueblo “con encanto”. Y ¿qué es un pueblo “con encanto”? Pues un pueblo que sale en una guía de pueblos “con encanto”. Si es que se cae por su propio peso. A estos pueblos se suele llegar a través de una carretera comarcal “con encanto”, que es una carretera con tantos baches y tantas curvas que cuando llegas al pueblo estás encantado de bajarte.

Y cuando entras al bar intentas integrarte con los vecinos.

- ¡¡¡Buenos dias, paisanos!!! ¿Qué es lo típico de aquí?

Y el del bar piensa: “Pues aquí lo típico es que vengan los gilipollas de la ciudad los fines de semana a dejarse doscientas mil pesetas”.

Lo siguiente es alojarse en una casa rural o “casa con encanto”, que es una casa adornada con muchas vasijas y ristras de ajos en el techo, que no tiene ni tele, ni radio, ni microondas. Eso sí, tiene unos mosquitos trompeteros que por la noche hacen más ruido que una Derbi Coyote.

Luego te das cuenta de que los del pueblo viven en unas casas que no tiene ningún encanto. Pero tienen jacuzzi, parabólica, internet y portero automático. Tu casa no tiene portero automático, pero tiene una llave que pesa medio kilo.

Otra ventaja que tiene hacer turismo rural es que puedes elegir entre una casa vacía o vivir con los dueños. Estupendo. Te vas de vacaciones y además de la tuya tienes que aguantar a una familia postiza. Que por la noche tú tienes que ver la película ellos los documentales y te planteas:”¿Quién manda más, yo que he pagado cien mil pelas o este señor que vive aquí?”. Pues gana él, que tiene garrote.

Y encima te dicen que tienes la “posibilidad de integrarte en las labores del campo”. Que quiere decir que te despiertan a las cinco de la mañana para ordeñar a una vaca. ¿No te jode? Es como si te vas a una gasolinera y te tienes que poner tú la gasolina, o como si vas a un McDonalds y tienes que recoger tú la bandeja. O sea lo normal. Así que te levantas a las cinco para ordeñar a las vacas. Que digo yo: ¿por qué hay que ordeñar a las vacas tan temprano? Si la leche está ahí. ¿No se pueden ordeñar después del aperitivo? Yo creo que esto es fastidiar por fastidiar, porque a la vaca le tiene que sentar como una patada en las ubres que la despierten a las cinco de la mañana para que le toque las tetas un extraño. Que la vaca te mira como diciendo: “Tio, si quieres leche vete a la nevera y coge un tetra brick”. Es que son ganas de molestar.



Pero el “encanto” definitivo son las “actividades al aire libre”. Como cuando te ponen a hacer senderismo, que es lo que habitualmente se llama andar y consiste, pues eso, en poner un pie delante de otro hasta que no puedas más, mientras los del pueblo te adelantan en un todoterreno con aire acondicionado. Pero tú encantado. Vas por el campo como abducido. Te vuelves bucólico y todo te parece impresionante: ves una caca de vaca y sueltas:

- ¡Ummmmmm! ¡qué olor a pueblo!. ¿A pueblo? A pueblo, no, huele a mierda. Eso sí, a mierda “con encanto”.

Y todo, sea lo que sea, te sabe a gloria: en el mesón te ponen dos huevos fritos con chorizo y tú:

- En tu ciudad no te comes tú estos huevos, ni estos chorizos.

Y le dices al camarero:

- Oiga, ¿a qué este chorizo es de matanza?

- Pues casi, porque a punto estuvo de matarse en la curva el del camión de Campofrío.

De repente oyes unas campanadas y dices:

- ¡Ah! ¡Qué paz! No hay nada como el sonido de una campana.

Y tú te dices: “Pero si está grabado, ¿no ves el altavoz del campanario?”.

En ese momento te preguntas si los sonidos de las gallinas y de los grillos no vendrán en un CD:”Rural Mix 2002”, “Los 101 mayores éxitos campestres”. De lo único que estás seguro es de que los mosquitos trompeteros son de verdad. Que pareces un Ferrero Roche con varicela.

Yo creo que, de lunes a viernes, la gente de estos pueblos vive como todo el mundo, pero el fin de semana distribuyen por la carretera a unos tíos disfrazados de pastores y cuando ven que se acerca un coche, avisan a los del pueblo con el móvil:

- ¡Eh! ¡Qué vienen los del turismo rural!

Y cambian el cartel de “Videoclub” por el de “Tasca”, sueltan unos perros cojos por las calles y sientan a la entrada del pueblo a dos abuelos haciendo alpargatas, que luego te compras unas y te salen más caras que unas Nike.

- En fin, yo creo que un montaje tan grande no puede ser obra de personas aisladas. Estoy segura de que estan implicadas las autoridades. Me imagino al alcalde:

- Queridos paisanos: este verano, para incrementar el turismo, vamos a importar más mosquitos del Amazonas, que el año pasado tuvieron mucho éxito. Y quiero ver a todo el mundo con boina, nada de gorritas de Marlboro. ¡Y haced el favor de pintaros el entrecejo, que no parecéis de pueblo! Y las abuelas, nada de top less en el río, que espantáis a los mosquitos. Ah, y por cierto: este año no hace falta que nadie haga de tonto del pueblo. Con los que vienen de fuera ya tenemos bastantes".



EL SEÑOR ALCALDE

5 comentarios:

  1. Absolutamente demoledor, ... pero con encanto.

    Saludos.

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  2. Ja, ja, ja. Yo que vivo en una zona llena de casas rurales"con encanto", compruebo como la gente viene de vacaciones y se levanta con las gallinas para ordeñar la vaca, camina por vericuetos hasta hacerse papilla los pies, monta a caballo sin tener ni idea y acaba con dolor de trasero y de espalda ( eso si no se cae y se rompe la crisma), recoge las naranjas para hacerse el zumo, se prepara el café con la leche de la vaca...y se asombra con todo como si viniera de la estratosfera.Ademas se disfrazan de exploradores, como si estuvieran en Africa.
    Pero lo que mas gracia me hace es cuando nos definen a los de aquí como lugareños, que en realidad lo somos, pero lo dicen de un modo como si dijera: los marcianos.
    "Vamos a hablar con los lugareños" y lo hacen a voces como si estuvieramos sordos.

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  3. Maximo, si que es bastante crítico este texto por mucho humor que lleve y encierra toda la razón del mundo respecto a como somos a veces, cuando nos convertimos en los típicos turistas a la búsqueda de experiencias nuevas y exóticas, llevadas también por las modas hasta los últimos extremos(y en los últimos años esto del turismo rural parece que se lleva mucho), que a veces se llega a perder hasta el sentido común más elemental.

    Saludos..... con encanto..... y con humor

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  4. Maria Jose, muy bueno también tu comentario respecto a tu experiencia vivida en primera persona como testigo de todos esos turistas vestidos como exploradores en Africa en medio del campo y ordeñando las vacas...jajajaja... ¡igual podías escribir tú algo al respecto!

    Muchos besines y buen finde,

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  5. CHARO, MADRILEÑA12/12/10 19:56

    la gente huye de la contaminación de la ciudad y, los fines de semana hace una escapadita a sus pueblos natales, otros, compran como se dice ahora en el siglo XXI, casa rural, lo que pasa que los que no tienen pueblo son más plingados, por el precio que tienen.
    se come mejor hay más tranquilidad y, se respira aire puro. hay que ir un fin de semana a una casa rural querida amiga.

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